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	<title>Andres Oppenheimer</title>
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		<title>La educación como motor de crecimiento</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 14:25:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>
		<category><![CDATA[Andres Oppenheimer]]></category>
		<category><![CDATA[Basta de Historias!]]></category>
		<category><![CDATA[conferencia en Buenos Aires]]></category>

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		<description><![CDATA[Conferencia en Buenos Aires Andrés Oppenheimer habló de su último libro Para reducir la pobreza e impulsar el desarrollo, el periodista Andrés Oppenheimer sugiere dejar de mirar tanto el pasado, inclinarse más hacia el futuro y "crear un movimiento nacional que busque poner la educación en el centro de la agenda política". Oppenheimer, argentino, una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Conferencia en Buenos Aires</h2>
<p><strong>Andrés Oppenheimer habló de su último libro</strong></p>
<p>Para reducir la pobreza e impulsar el desarrollo, el periodista Andrés Oppenheimer sugiere dejar de mirar tanto el pasado, inclinarse más hacia el futuro y "crear un movimiento nacional que busque poner la educación en el centro de la agenda política".</p>
<p>Oppenheimer, argentino, una de las firmas más reconocidas del diario The Miami Herald y columnista de LA NACION, presentó su último libro, ¡Basta de historias!, centrado en un análisis de los éxitos educativos en todo el mundo.</p>
<p>El disertante, co-ganador del Pulitzer en 1987 y que obtuvo además los premios Ortega y Gasset (1993), María Moors Cabot de la Universidad de Columbia (1998) y Rey de España (2001), fue presentado por el prosecretario general de Redacción de LA NACION, Carlos Reymundo Roberts.</p>
<p>Ante más de 600 personas, entre las que estaba medio gabinete de la gestión porteña, incluido el ministro de Educación, Esteban Bullrich, Oppenheimer recomendó presionar a los medios y los gobiernos para que se preste mayor atención a la educación. ¿Quién debería presionar? "Empresarios, periodistas, abogados y actrices que trabajan acá", dijo el periodista en referencia al teatro Maipo, donde se realizó la conferencia, organizada por los estudios jurídicos y contables Repun &amp; Asociados, Elli&amp;Elli y SGS.</p>
<p>"La educación es algo demasiado importante como para dejarla en manos de los gobiernos", dijo Oppenheimer, para añadir que un gobierno sólo puede acompañar durante cuatro años propuestas impulsadas por la sociedad civil que en realidad requieren 30 años de seguimiento.</p>
<p>Una obsesión En la investigación que hizo para el libro descubrió, según afirmó, que los países que más éxito tuvieron en la reducción de la pobreza en las últimas décadas "no tienen nada que ver políticamente entre sí". Y agregó: "Lo único que tienen en común es que están obsesionados por la educación" o tienen una especie de "paranoia constructiva", que definió como una sana preocupación por mejorar.</p>
<p>Contó que cuando llegaba a un país exitoso en términos educativos, sus autoridades lo remitían a otro. "En China me decían que lo mejor estaba en la India y en ese país me remitían a Singapur, y de allí, a Finlandia", dijo. "Bien nos vendría un poco de esta paranoia constructiva", agregó al referirsea la Argentina. Impulsó a imitar a los países que más avanzan, que "son los que están inmersos en la economía del conocimiento".</p>
<p>Propuso hacer un producto bruto educativo porque, dijo, "los crecimientos económico y educativo tienen que ir de la mano". A pesar de los malos resultados de la Argentina en las evaluaciones internacionales de calidad educativa, se mostró optimista y está convencido de que "se puede salir". ¿Cómo? "Como hicieron países como India o Brasil", sugirió.</p>
<p>Por <a title="Ver todas las notas de Maria Silvina Premat" rel="author,up" href="http://www.lanacion.com.ar/autor/maria-silvina-premat-150"><strong>Maria Silvina Premat</strong></a>  | LA NACION</p>
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		<title>&#8216;Es hora de reconocer lo mal que estamos&#8217;: Andrés Oppenheimer</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 15:06:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA['Basta de historias'; educación, ciencia y tecnología sacarán a América latina de la mediocridad. Por Wilson Vega - El Tiempo - Colombia El 2010 ha sido año de bicentenarios. Una a una, las naciones de América Latina han conmemorado, con actividades que van de lo solemne a lo morboso, los 200 años de la gesta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><span style="color: #000000;">'Basta de historias'; educación, ciencia y tecnología sacarán a América latina de la mediocridad.</span></h2>
<p><span style="color: #000000;">Por Wilson Vega - El Tiempo - Colombia</span></p>
<p>El 2010 ha sido año de bicentenarios. Una a una, las naciones de América Latina han conmemorado, con actividades que van de lo solemne a lo morboso, los 200 años de la gesta que les dio la independencia.</p>
<p>En su libro ¡Basta de historias!, el periodista argentino Andrés Oppenheimer, editor de The Miami Herald y analista de CNN en Español, parte de esta seguidilla de celebraciones para compararnos con países que lideran el desarrollo tecnológico e industrial en el planeta y lanza una propuesta: es hora de reconocer que la obsesión con el pasado tiene a los latinoamericanos mirando el futuro "con la nuca".</p>
<p>Vía telefónica, EL TIEMPO habló con el periodista, radicado en Miami, quien subrayó el rezago científico de Colombia, criticó el enfoque de las políticas de formación superior de su país natal y se declaró confiado en que el problema es solucionable mediante la educación, campo que "es demasiado importante para dejarla en manos de los gobiernos".</p>
<p><strong>Este libro lo llevó a más de una docena de países, de Singapur a Finlandia, de México a Israel... ¿Qué aprendió de este 'viaje periodístico'?<br />
</strong><br />
Si tuviera que resumir el producto de estos viajes por China, India, Singapur... y también por nuestros países latinoamericanos, diría que mientras los asiáticos están guiados por el pragmatismo y obsesionados por el futuro, nosotros estamos guiados por la ideología y obsesionados por el pasado, en parte porque algunos presidentes latinoamericanos, como el de Venezuela, están inventándose una historia a su medida para justificar un proyecto autoritario, y, en parte, porque como naciones jóvenes que somos tenemos esta necesidad de concentrarnos más en la historia que otros países, para forjar una identidad nacional.<br />
<strong><br />
¿Dónde queda aquello de que 'quienes no tienen memoria de su historia están condenados a repetirla'?<br />
</strong><br />
Yo no digo que esté mal, que tengamos que dejar de mirar hacia atrás. Lo que digo es que estamos tan obsesionados con el pasado que eso nos distrae de la tarea urgentísima de enfocarnos en el futuro.</p>
<p>Por eso, mi sorpresa cuando llegué a Singapur y, en el aeropuerto, cambié unos dólares para tomar un taxi: vi que mientras los latinoamericanos tenemos en la parte de atrás de los billetes a nuestros próceres nacionales, ellos tienen en la parte de atrás de su billete que más circula la imagen de una universidad, un profesor, unos alumnos y abajo la palabra "Educación".</p>
<p>No estoy diciendo que debamos dejar de conocer nuestra historia, celebrarla y discutirla. Pero lo que sí estoy diciendo es que se nos ha ido un poco la mano.</p>
<p><strong>¿Cómo aplicar eso a Colombia?<br />
</strong><br />
Un país como Colombia tendría que empezar a revisar las prioridades de su agenda nacional y, a medida que se va normalizando su situación interna, tendría que enfocarse cada vez más sobre su rezago educativo, científico y tecnológico.</p>
<p><strong>¿En qué se expresa ese rezago?<br />
</strong><br />
Déjame darte una cifra: el año pasado, Corea del Sur, un país que hace 40 años era muchísimo más pobre que Colombia, registró ante los Estados Unidos 8.800 patentes. En ese mismo año, Colombia registró siete... Casi nada.</p>
<p>Por eso es que, aunque en 1973 Colombia tenía un ingreso per cápita de 3.500 dólares por año y Corea del Sur, uno de 2.800 dólares por año, hoy Corea del Sur tiene un ingreso per cápita de 28.000 dólares y Colombia, uno de 9.000.</p>
<p>Es escalofriante. La explicación es muy fácil: Corea le apostó a la educación, a la ciencia, a la tecnología y a la innovación.<br />
<strong><br />
Usted critica que tengamos tantos estudiantes de ciencias sociales y tan pocos de ciencias exactas...<br />
</strong><br />
Es un disparate absoluto. Nuestros países están ofreciendo educación universitaria gratuita o subsidiada a un número extraordinario de humanidades y a poquísimos estudiantes que se enfilan hacia la ingeniería, la ciencia y la tecnología.</p>
<p>El caso más absurdo es Argentina. La Universidad de Buenos Aires tiene 28.000 estudiantes de psicología y sólo 8.000 de ingeniería. Están formando tres psicólogos para curarle el 'coco' a cada ingeniero.</p>
<p>En Colombia, y eso me lo reconoce el presidente (Juan Manuel) Santos en la entrevista que está en el capítulo sobre el país, hay, hasta ahora, 70 por ciento de los estudiantes en formación universitaria y un 30 por ciento en formación técnica, y eso tendría que ser al revés.<br />
<strong><br />
Pero usted mismo anota que esta tarea supera lo que cabe esperar de un gobierno...<br />
</strong><br />
No se trata sólo de los gobiernos. Yo no creo que la solución al rezago educativo vaya a venir de un gobierno, de ningún gobierno, por bueno que sea.</p>
<p>Eso pasa por un motivo: los políticos piensan en plazos de cuatro años, piensan en la próxima elección. La inversión en calidad educativa es una inversión que rinde frutos en 20 años.</p>
<p>Entonces, la única forma de lograr que lo gobiernos inviertan en calidad educativa es: o mediante pactos políticos o mediante grupos de presión, como los que se han dado en Brasil.<br />
<strong><br />
Pero, también se ha dicho que cada país debe generar sus propios modelos de desarrollo, porque lo que funciona en un lado no funcionará necesariamente en otro.<br />
</strong><br />
Por supuesto, pero hay una cosa innegable: yo no conozco un ejemplo de un país que le haya apostado a la educación y le haya ido mal.</p>
<p>Fíjate en Singapur, en Corea, en Finlandia o, incluso, en Chile: un país que hace dos años decidió becar a 6.000 estudiantes por año para que hagan sus posgrados en el exterior.</p>
<p>Cada país tiene que escoger lo que más le conviene, pero no me cabe la menor duda de que estamos en la era de la economía del conocimiento.</p>
<p><strong>¿Cómo se define esa economía del conocimiento?<br />
</strong><br />
En la era de la economía del conocimiento, los productos del conocimiento valen muchísimo más que las materias primas. Colombia, por ejemplo, es un país cafetero: ¿qué porcentaje de una taza de café colombiano que te tomas en un Starbucks en EE. UU. va al productor de café en Colombia? Apenas 3 por ciento.</p>
<p>El 97 por ciento de lo que paga el consumidor va al que hizo la ingeniería genética, el marketing, el procesamiento... todo. La pregunta es: ¿dónde queremos estar?<br />
<strong><br />
Eso dista del discurso triunfalista de muchos mandatarios latinoamericanos. Usted ha dicho que creer que vamos demasiado bien nos hace daño...<br />
</strong><br />
Mucho. Yo creo que en toda América Latina y en EE. UU. necesitamos una paranoia constructiva.</p>
<p>El libro empieza con una entrevista en la que le pregunto a Bill Gates por qué a los asiáticos les va mucho mejor que a los latinoamericanos.</p>
<p>Y él me dice que los indios y los chinos tienen humildad: piensan que están peor que el país de al lado. Cuando fui, me encontré con que los funcionarios no tienen un discurso triunfalista.</p>
<p>Por eso lo de la paranoia: tenemos que reconocer lo mal que estamos para superarnos; porque si no, nos vamos a quedar en la complacencia y en la inmovilidad.</p>
<div><span><span style="color: #0000ff;"><strong>Coganador del Pulitzer</strong></span></span></div>
<p><span><span><span><span>Oppenheimer, además, es autor de 'Los estados desunidos de Latinoamérica', 'La hora final de Castro' y 'Cuentos chinos'.</span></span></span></span></p>
<div>
<div><span><span><span><span> </span></span></span></span></div>
<div>Publicado 25/11/10 - Wilson Vega - El Tiempo - Colombia</div>
</div>
<p><a href="http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8451061.html" target="_blank">VER NOTA</a></p>
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		<title>Esbozan tragedia de la educación</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 15:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[A diferencia de lo que ocurre en Corea del Sur, en donde el principal problema de las autoridades es que los padres son “demasiado exigentes” con el sistema educativo, en México, y en Latinoamérica en general, hay “complacencia” de la sociedad. Por su calidad, por la cantidad de estudiantes que desertan y por la falta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A diferencia de lo que ocurre en Corea del Sur, en donde el principal problema de las autoridades es que los padres son “demasiado exigentes” con el sistema educativo, en México, y en Latinoamérica en general, hay “complacencia” de la sociedad. Por su calidad, por la cantidad de estudiantes que desertan y por la falta de oportunidades para muchos otros jóvenes, lo que ocurre en México es más bien una “tragedia”, asegura el periodista y analista político Andrés Oppenheimer.</p>
<p>El escritor de The Miami Herald, que se ha colocado en esa corriente internacional de presión social para exigir mejores resultados a los sistemas educativos, afirma: “La educación es demasiado importante como para ser dejada solamente a los gobiernos”.</p>
<p>“Estoy convencido de que ningún gobierno va a hacer algo importante por la calidad educativa por más que todos digan que lo van a hacer. Los políticos piensan en plazos de tres o seis años, piensan en la próxima elección”.</p>
<p>Para ello, después de realizar viajes por China, India, Finlandia, Singapur, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Venezuela y Colombia, el periodista da a conocer sus “12 claves del progreso”, puesto que advierte que sólo a través de mejorar la educación, la región latinoamericana podrá dejar atrás la pobreza, el regazo, los bajos crecimientos económicas y la dependencia tecnológica de los países más avanzados.</p>
<p>Sugiere establecer metas de largo plazo con una “mirada hacia adelante”, hacer de la educación una tarea de todos con un pacto nacional, desarrollar indicadores de inversión y de rendición de cuentas con impacto social: un PIB educativo, invertir en la educación inicial, forjar una cultura de la educación, motivar a la movilización estudiantil, atraer inversión en tecnología, dejar la complacencia y centrarse en la formación y en los estímulos a maestros.</p>
<p>Después de presentar en nuestro país ¡Basta de Historias! La Obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro, el periodista ganador del premio Pulitzer (1987) asegura que, en el caso de México, la solución (para mejorar la calidad del sistema) “no va a venir del gobierno, pero tampoco de un gobierno del PRI o del PRD… La única manera es si se pone la educación en el centro de la política y para eso hace falta un movimiento ciudadano unido… Éste, tiene que ser un tema de política de Estado, un tema de superviviencia del país”.</p>
<p>Terror a los maestros</p>
<p>Uno de los principales problemas de la baja calidad de la educación en México es la “alianza política entre el sindicato de maestros, su presidenta Elba Esther Gordillo Morales y el presidente Felipe Calderón, por lo que la solución no va a venir de este gobierno o de uno del PRI o del PRD”, sino de un movimiento como el que ya ocurre en América Latina, de una fuerte presión social.</p>
<p>Oppenheimer advierte que esta alianza política se mantuvo por “motivos de gobernabilidad” y después de hacer entrevistas con la ex secretaria Josefina Vázquez Mota; con el titular de la SEP, Alonso Lujambio, con funcionarios y ex servidores de la dependencia, así como con la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Gordillo Morales, el periodista afirma que una vez que inició la administración, el presidente Calderón llegó a la “conclusión de que no tenía más remedio que entenderse con el SNTE”, por lo que “el terror” del gobierno fue tener a los maestros en las calles”.</p>
<p>Todos ellos le relataron a Oppenheimer que la alianza política entre el presidente Calderón y la maestra Gordillo se mantuvo luego de que se “enfrascó en una batalla frontal contra los cárteles del narcotráfico, ya que no quería abrirse un nuevo frente y tener a los maestros en las calles”.</p>
<p>Agrega que será difícil acabar con la alianza debido a que “el PAN va a necesitar de los votos de la maestra para ganar las próximas elecciones y no los quiere tirar por la borda”.</p>
<p>Esa fue la razón por la cual el presidente Felipe Calderón Hinojosa “sacó el acelerador en materia educativa”, señala.</p>
<p>En una corta visita a nuestro país para la difusión de su más reciente obra, quien también fuera distinguido con el premio Rey de España (2001) recibe a EL UNIVERSAL para relatar lo que en sus entrevistas con el secretario de Educación Pública, Lujambio Irazábal; la presienta del SNTE, Gordillo Morales, y su yerno, el subsecretario de Educación Básica, Fernando González, encontró sobre las razones de la baja calidad de la educación en nuestro país, la actuación del sindicato del magisterio nacional y la manera en que ejerce los recursos de sus agremiados.</p>
<p>De igual forma, toma la visión de la ex secretaria de Educación, Vázquez Mota, y de sus entonces colaboradores, el ex oficial mayor, Julio Castellanos y el subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Székely, para contar desde su postura cómo la Alianza por la Calidad de la Educación —firmada con Elba Esther Gordillo— “quedó en el limbo”.</p>
<p>También la manera en que la “secretaría fue tomada por el sindicato” y el enfrentamiento entre la ahora coordinadora de la bancada panista en la Cámara de Diputados y la dirigente del magisterio, y los hechos que llevaron —según su versión— a que la profesora “enfureciera” y a la larga provocara el relevo en la dependencia.</p>
<p>Publicado 25/10/10 - Nurit Martínez - El Universal - México</p>
<p><a href="http://www.eluniversal.com.mx/nacion/181417.html" target="_blank">VER NOTA</a></p>
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		<title>La educación, única vía para que Latinoamérica supere el atraso, según Andrés Oppenheimer</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:54:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[Solo un gran acuerdo nacional entre grupos sociales, sindicatos y partidos puede convertir en prioridad alcanzar una educación de calidad para "salir del hoyo" y superar el atraso ancestral, dijo el periodista y escritor Andrés Oppenheimer. El periodista argentino, quien visitó México para promover su más reciente libro, "Basta de Historias" (Debate, 2010), calificó como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Solo un gran acuerdo nacional entre grupos sociales, sindicatos y partidos puede convertir en prioridad alcanzar una educación de calidad para "salir del hoyo" y superar el atraso ancestral, dijo el periodista y escritor Andrés Oppenheimer.</p>
<p>El periodista argentino, quien visitó México para promover su más reciente libro, "Basta de Historias" (Debate, 2010), calificó como "un disparate total" que los latinoamericanos estén "tan obsesionados por el pasado".</p>
<p>Por ejemplo, recordó que México gastó unos 200 millones de dólares en los recientes festejos del Bicentenario de la Independencia.</p>
<p>En su obra, el columnista del Miami Herald muestra los avances en los sistemas educativos de países como Singapur, Finlandia, China, India, entre otros, los cuales han sido las llaves para salir del subdesarrollo y entrar a la nueva sociedad de la información y del conocimiento.</p>
<p>"No digo que tenemos que olvidarnos de nuestros bicentenarios, pero nuestra obsesión por la historia nos distrae de las tareas más urgentes, la educación de nuestros países", dijo en una entrevista con Efe.</p>
<p>En este sentido, indicó que en los billetes, casi todos los países latinoamericanos imprimen las imágenes de sus próceres, mientras que en otras naciones se colocan las imágenes de alguna universidad o la palabra "educación".</p>
<p>Después de tres semanas del lanzamiento de "Basta de Historias" en México, con una edición de 25.000 ejemplares, ya fue necesario imprimir otras 5.000 unidades.</p>
<p>En su libro Oppenheimer recordó que los países que invierten en educación, en investigación y en tecnología, superan a los que se quedan como productores de materias primas o manufacturas básicas.</p>
<p>Afirmó que las sociedades latinoamericanas deben asumir la responsabilidad de la educación, la cual no debe quedar "en manos de los políticos ni de los gobernantes, ya que ninguno de ellos va a solucionar la calidad educativa".</p>
<p>Esta es una inversión a largo plazo, dijo, mínimo a 20 años y advirtió que los políticos "solo piensan en proyectos de 3 y 6 años, "en construir un camino, un puente, un edificio de la escuela, en aparecer en la foto que les da un beneficio político, pero no eleva la calidad de la educación".</p>
<p>Añadió que los ciudadanos han comenzado a tomar "el toro por los cuernos" y que en países como Brasil e Israel, diversos grupos sociales han centrado sus esfuerzos en colocar la educación en el primer sitio de la agenda nacional.</p>
<p>Este es un movimiento que empieza a cobrar fuerza, en el que algunas organizaciones civiles promueven alianzas y pactos con todos los sectores involucrados, con partidos y con sindicatos para demandar que los objetivos educativos sean parte de una política de Estado, destacó.</p>
<p>"Los partidos y sindicatos pueden mantener discrepancias y pelear en todos los demás temas, pero en materia educativa deben establecer acuerdos", aseguró el comunicador.</p>
<p>A su juicio, el problema es de voluntad y decisión política, no de dinero. Al respecto, recordó que América Latina gasta en promedio entre el 4% y 6% de su producto interno bruto (PIB) en educación, mientras que China apenas destina un 2% de su PIB, pero lo invierte en calidad, por lo que ha creado universidades a nivel mundial.</p>
<p>Además, advirtió la urgencia de trabajar con nuevos enfoques, acabar con la venta de plazas laborales, elevar los salarios a los maestros más destacados, evaluar a todos los profesores, premiar a los mejores y promover la "meritocracia".</p>
<p>Los maestros no quieren ser considerados un obstáculo a la educación, dijo, y señaló que los sindicatos de maestros pueden participar en este cambio.</p>
<p>"No hay nada imposible, en Brasil el movimiento logró poner el tema de la educación en segundo lugar de prioridades, solo después de la inseguridad", agregó.</p>
<p>Reiteró que "la evidencia es clarísima": los países que apuestan por la educación son los que están saliendo del atraso económico y superando la pobreza.</p>
<p>Oppenheimer indicó que promoverá su libro en Argentina y Estados Unidos en noviembre y continuará en diciembre en España.</p>
<p xml:lang="es"> </p>
<p xml:lang="es">Publicado 24/10/10 - EFE</p>
<p xml:lang="es"><a href="http://latino.foxnews.com/latino/news/2010/10/24/la-educacin-nica-va-para-que-latinoamrica-supere-el-atraso-segn-andrs/" target="_blank">VER NOTA</a></p>
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		<title>El pasado no deja avanzar a AL: Oppenheimer</title>
		<link>http://www.andresoppenheimer.com/2011/06/08/el-pasado-no-deja-avanzar-a-al-oppenheimer/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:51:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[El periodista señaló que la única salida para que Latinoamérica salga de su atraso ancestral es la educación, indicando que el problema no es la cantidad de dinero que se invierte en el rubro sino cómo se hace. El Universal - México El periodista argentino, Andrés Oppenheimer durante su visita a México para promover su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El periodista señaló que la única salida para que Latinoamérica salga de su atraso ancestral es la educación, indicando que el problema no es la cantidad de dinero que se invierte en el rubro sino cómo se hace.</p>
<p>El Universal - México</p>
<p>El periodista argentino, Andrés Oppenheimer durante su visita a México para promover su más reciente libro, "Basta de Historias"  (Debate, 2010), calificó como "un disparate total" que los latinoamericanos estén "tan obsesionados por el pasado" .</p>
<p>Por ejemplo, recordó que México gastó unos 200 millones de dólares en los recientes festejos del Bicentenario de la Independencia.</p>
<p>En su obra, el columnista del Miami Herald muestra los avances en los sistemas educativos de países como Singapur, Finlandia, China, India, entre otros, los cuales han sido las llaves para salir del subdesarrollo y entrar a la nueva sociedad de la información y del conocimiento.</p>
<p>"No digo que tenemos que olvidarnos de nuestros bicentenarios, pero nuestra obsesión por la historia nos distrae de las tareas más urgentes, la educación de nuestros países" , dijo en una entrevista..</p>
<p>Después de tres semanas del lanzamiento de "Basta de Historias" en México, con una edición de 25 mil ejemplares, ya fue necesario imprimir otras cinco mil unidades.</p>
<p>En su libro Oppenheimer recordó que los países que invierten en educación, en investigación y en tecnología, superan a los que se quedan como productores de materias primas o manufacturas básicas.</p>
<p>Afirmó que las sociedades latinoamericanas deben asumir la responsabilidad de la educación, la cual no debe quedar "en manos de los políticos ni de los gobernantes, ya que ninguno de ellos va a solucionar la calidad educativa" .</p>
<p>Esta es una inversión a largo plazo, dijo, mínimo a 20 años y advirtió que los políticos "solo piensan en proyectos de 3 y 6 años, " en construir un camino, un puente, un edificio de la escuela, en aparecer en la foto que les da un beneficio político, pero no eleva la calidad de la educación ".</p>
<p>Añadió que los ciudadanos han comenzado a tomar " el toro por los cuernos " y que en países como Brasil e Israel, diversos grupos sociales han centrado sus esfuerzos en colocar la educación en el primer sitio de la agenda nacional.</p>
<p>A su juicio, el problema es de voluntad y decisión política, no de dinero. Al respecto, recordó que América Latina gasta en promedio entre el cuatro y el seis de su producto interno bruto (PIB) en educación, mientras que China apenas destina un dos por ciento de su PIB, pero lo invierte en calidad, por lo que ha creado universidades a nivel mundial.</p>
<p>Además, advirtió la urgencia de trabajar con nuevos enfoques, acabar con la venta de plazas laborales, elevar los salarios a los maestros más destacados, evaluar a todos los profesores, premiar a los mejores y promover la "meritocracia".</p>
<p>Publicado 24/10/10 en El Universal - México</p>
<p><a href="http://www.eluniversal.com.mx/notas/718549.html" target="_blank">VER NOTA</a></p>
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		<title>¡Basta de historias!</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:19:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jorge G. Castañeda - Reforma - México Hay libros de académicos que si fueran leídos aportarían muchísimo a sus lectores, pero no lo son porque suelen ser difíciles de leer; y hay libros de periodistas redactados con agilidad que se leen en pocas horas, pero cuya superficialidad los vuelve intrascendentes. De vez en cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jorge G. Castañeda - Reforma - México</p>
<p>Hay libros de académicos que si fueran leídos aportarían muchísimo a sus lectores, pero no lo son porque suelen ser difíciles de leer; y hay libros de periodistas redactados con agilidad que se leen en pocas horas, pero cuya superficialidad los vuelve intrascendentes. De vez en cuando aparecen libros de académicos tan bien escritos que impactan -los de Fergusson y Judt vienen a la mente-; o de periodistas con sustancia -como los de Diamond o el nuevo de Riding sobre la cultura parisina bajo el nazismo-, libros a la vez legibles y trascendentes. El nuevo de Andrés Oppenheimer, ¡Basta de historias!, es uno de ésos. Tiene varias virtudes pero sólo reseñaré algunas.</p>
<p>La primera, obviamente, es escoger sólo uno de los desafíos de América Latina en lugar de hablar de todo al mismo tiempo: la educación. Oppenheimer la considera, como muchos, no sólo el talón de Aquiles de la región, sino la clave de su porvenir. Acierta en seleccionar la educación, aunque siempre podrá uno preguntarse si detrás del rezago educativo no hay otros dilemas y obstáculos. Otro acierto es el enfoque comparativo. Dedica el primer y último capítulos a tesis generales, pero los otros 11 a casos específicos: de éxitos educativos (Finlandia, Singapur, la India, China, Israel); o de países latinoamericanos variopintos (Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Perú, México, Venezuela y Colombia). De este modo hay a la vez ejemplos de éxito relativo como Chile y Uruguay; y otros de fracaso, no tan relativo, como Brasil, Venezuela y México. Este enfoque permite mostrar casos concretos del rezago, pero también cómo superarlo.</p>
<p>El autor nos recuerda verdades ya conocidas a propósito de la educación latinoamericana en general, y de la mexicana en particular. Retoma las tesis de Gladwell en Outliers sobre la brevedad del año escolar de nuestros países: 155 días en Uruguay, 180 en Argentina, 190 en Chile, 200 en Brasil y México; vs. 243 días en Japón y 220 en Corea del Sur. Vuelve a mencionar la aberración mexicana de que cada año egresen de la UNAM 188 licenciados en historia, 59 en ciencias de la computación y 49 en ingeniería petrolera. Reafirma que, por extrañas razones, latinoamericanos en general y mexicanos en particular se sienten satisfechos con la educación pública que reciben. Doy un dato increíble, pero hasta donde pudimos comprobarlo cierto: en las pruebas internacionales de PISA, calificadas sobre 800 puntos, en la India anualmente 250 mil estudiantes superan los 650 puntos y en Corea otros 250 mil; en México sólo 4 mil 500. Es decir, en México llegan a los niveles de excelencia de PISA 60 veces menos jóvenes que en la India y que en Corea del Sur, siendo que la India tiene 10 veces más habitantes, y un PIB ligeramente mayor, y Corea del Sur un PIB similar al de México, pero la mitad de sus habitantes.</p>
<p>Oppenheimer propone 12 claves del progreso que no puedo resumir, me quedo con cuatro. Una, evidente pero que no sobra subrayar, es ver lo que hacen otros cuando lo hacen bien. Otra, más original e ingeniosa, es entender que la disyuntiva entre educación pública y privada es falsa, y que se resuelve con grandes coaliciones de la sociedad civil, empresariales, mediáticas, etcé- tera, que presionen al gobierno para mejorar la educación. Otra más, reducir en términos relativos los presupuestos de educación superior para concentrarlos en preescolar y primaria, pero no castigando a las universidades, sino exigiéndoles que salgan a ganar dinero vendiendo sus productos y servicios. Finalmente, quizás la más importante, darle mayor estatus social a los maestros, que incluye un buen salario pero no sólo. Se trata de cerrar la brecha entre lo que ganen los maestros y los demás y valorar el trabajo único que realizan. Como lo ha dicho Héctor Aguilar Camín en nuestras reuniones con las secciones del SNTE en muchas partes del país, la gente entra al magisterio por vocación. Hay que engrandecer esta vocación y agradecerle a Oppenheimer este espléndido texto.</p>
<p>Publicado 28/10/10</p>
<p><a href="http://blog.ciberactivo.com/2010/10/basta-de-historias.html" target="_blank">VER NOTA</a></p>
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		<title>El origen del atraso latinoamericano</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Carlos Alberto Montaner - El Nuevo Herald - Miami Madrid - Andrés Oppenheimer acertó de nuevo. Hace unos años publicó Cuentos chinos y el libro se transformó en un bestseller casi instantáneamente. Su descripción del crecimiento económico de China, cuya economía en 1985 era del tamaño de la brasilera y hoy es la segunda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>Por Carlos Alberto Montaner - El Nuevo Herald - Miami</p>
<p>Madrid - Andrés Oppenheimer acertó de nuevo. Hace unos años publicó Cuentos chinos y el libro se transformó en un bestseller casi instantáneamente. Su descripción del crecimiento económico de China, cuya economía en 1985 era del tamaño de la brasilera y hoy es la segunda del planeta, sólo superada por Estados Unidos, fue (o debió ser) una especie de aldabonazo en la conciencia latinoamericana.</p>
<p>Ahora Oppenheimer ha regresado con una obra aún más importante: <em>¡Basta de historias! </em><em>La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro</em>. La ha publicado Debate en México y es muy probable que se convierta en un componente esencial de la más antigua y viva de todas nuestras polémicas: por qué América Latina es pobre y subdesarrollada. Desde que el uruguayo José Enrique Rodó publicó <em>Ariel</em> en 1900 estamos explorando el tema sin encontrar una respuesta universalmente satisfactoria.</p>
<p>Por esa discusión han pasado absolutamente todas las figuras relevantes latinoamericanas, desde Octavio Paz hasta Hugo Chávez, desde Carlos Rangel hasta Juan Domingo Perón, unos armados con palabras y otros con fusiles, pero todos convencidos de conocer las razones profundas que explican por qué los habitantes de Suiza, un país multiétnico, sin salida al mar y escasamente poblado, como los de Bolivia, tienen quince veces el per cápita de este país latinoamericano.</p>
<p>La tesis de Oppenheimer, como el dios Jano, tiene dos caras. Por una parte, están las raíces culturales, generadoras de una actitud poco práctica ante la vida. Es una sociedad pródiga en abogados y humanistas, que gradúa muchos más psicólogos que ingenieros o especialistas en informática. En ese sentido, paradójicamente, es un libro dentro de la tradición de <em>Ariel</em>, pero mientras Rodó reivindicaba el componente espiritual del hombre latinoamericano, contraponiéndolo al materialismo desdeñable del Calibán anglosajón (arquetipos que Rodó extrajo de <em>La Tempestad</em> de Shakespeare), a Oppenheimer le resulta lamentable ese rasgo predominante en Hispanoamérica.</p>
<p>¿Hay remedio para el atraso relativo latinoamericano? Sí, postula Oppenheimer, pero sólo si se produce una profunda y duradera reforma educativa. Ese es el otro caballo de batalla que recorre su libro capítulo tras capítulo. En lugar de continuar discutiendo sobre los males de la colonia o sobre los viejos y continuados errores de la república, hay que observar cuidadosamente cómo enseñan y aprenden los finlandeses, dueños del mejor sistema educativo del planeta; qué han hecho los israelíes en medio del desierto para construir una sociedad próspera, libre y altamente desarrollada; cuáles son los secretos del pequeño Singapur, una excrecencia geológica situada en el Pacífico, atiborrada de personas, cuya riqueza per cápita es mayor que la norteamericana.</p>
<p>Como Oppenheimer es un hombre práctico, sólo toma en serio los resultados. No pierde el tiempo examinando teorías. Sabe que en un mundo globalizado, regido por la competencia, en plena civilización del conocimiento, ganarán los más sabios, los más productivos y organizados, los más innovadores y creativos, siempre que cuenten con las instituciones adecuadas, y esas personas, lamentablemente, no abundan en nuestros pagos.</p>
<p>n todas las pruebas escolares internacionales en las que los estudiantes miden su dominio de las matemáticas, los latinoamericanos invariablemente quedan en los últimos puestos, casi siempre junto a los africanos. ¿Cómo vamos a competir adecuadamente contra europeos, norteamericanos, chinos o hindúes, si nuestras masas están notablemente peor educadas y nuestras élites no acaban de entender la importancia de la ciencia, la tecnología y la investigación original?</p>
<p>¿Hay algún país latinoamericano que se aparte del pelotón y muestre algunos elementos de excelencia educativa? No, de acuerdo con los datos objetivos. Ni siquiera Chile, que hoy está a la cabeza del continente. Ninguno. No hay una sola universidad latinoamericana entre las 200 mejores del planeta, y apenas comparecen tres o cuatro entre las primeras 500. Un pequeño estado, como Israel, registra anualmente más patentes científicas que toda América Latina con sus 550 millones de habitantes. Es verdad que los brasileros fabrican aviones, pero ese logro no los convierte en una pujante potencia del primer mundo.</p>
<p>¿Por dónde se comienza a reparar este secular fracaso? Un amigo banquero, entusiasta incorregible, ha comprado 20 ejemplares de <em>¡Basta de historias! </em>para regalarlos a los mandatarios latinoamericanos. Ojalá que lo lean. Pero, sobre todo, ojalá que lo entiendan.</p>
<p>Publicado 10/17/10</p>
<p><a href="http://www.elnuevoherald.com/2010/10/17/821212/carlos-alberto-montaner-el-origen.html" target="_blank">VER NOTA</a></p>
</div>
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		<title>Latinoamérica está en rojo</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 14:01:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[El nuevo libro de Andrés Oppenheimer asegura que vivimos obsesionados con el pasado y no nos concentramos en el futuro; educación es un desastre. Adela Dubra - El País - Uruguay Que nuestros científicos triunfan en el mundo, que nuestra universidad imparte una gran formación, que la población en general tiene muy buen nivel educativo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El nuevo libro de Andrés Oppenheimer asegura que vivimos obsesionados con el pasado y no nos concentramos en el futuro; educación es un desastre.</strong></p>
<p><strong>Adela Dubra - El País - Uruguay</strong></p>
<div id="Contenido">
<p><span style="color: #000000;">Que nuestros científicos triunfan en el mundo, que nuestra universidad imparte una gran formación, que la población en general tiene muy buen nivel educativo. Estas frases, que solían repetirse con mucha seguridad, ya no son máximas. Pero Uruguay, como casi todos los países de América Latina, no parece querer ver la realidad de su educación. El presidente Mujica ha criticado a las maestras y manifestó su preocupación porque los niños uruguayos odian la matemática.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De eso habla el periodista Andrés Oppenheimer en su último libro ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado, y las doce claves del futuro. La tapa tiene caricaturas de varios presidentes latinoamericanos, todos con un libro en la mano, Mujica, además, tiene el mate y el termo bajo el brazo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Para esta investigación Oppenheimer viajó durante tres años por China, India, Singapur y Finlandia. Entrevistó a Bill Gates, Barack Obama, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, científicos, profesores, estudiantes y padres y madres de familia. "Nuestras discusiones están ancladas en el pasado, estamos demasiado metidos en la ideología, en si alguien es de derecha o de izquierda, socialista o capitalista y la división en el mundo no es nada de eso. El mayor país comunista que es China tiene el capitalismo más rampante. La división hoy es entre los países globalizados y los países encerrados en sí mismos", dice. Oppenheimer, quien nació en Buenos Aires pero desarrolló su carrera en EE.UU., es un influyente periodista, editor para América Latina y columnista de The Miami Herald, analista político de CNN en español, conductor de su propio programa de televisión. Su libro Cuentos chinos fue un éxito de ventas y crítica.</span></p>
<p><!--TAG GOOGLE--></p>
<p><!-- <mce:script type=text/javascript><!  google_header = ''; google_ad_client = 'pub-2728517032854978'; google_ad_slot = '6707842369'; google_ad_output = 'js'; google_max_num_ads = '3'; google_ad_type = 'text_html'; google_image_size = '300x250'; google_feedback = 'on'; google_holder_pos.push("x20"); // --><span style="color: #000000;">"En Latinoamérica hay una obsesión con el pasado. La idea de que los vivos están guiados por los muertos está muy viva en la región", opinó Fernando Henrique Cardoso para esta investigación periodística. Chávez hizo desenterrar los restos de Bolívar del Panteón Nacional, donde habían estado durante más de un siglo, para investigar la causa de su muerte y todo fue transmitido por cadena nacional. Néstor Kirchner hizo lo mismo con los restos de Perón para trasladarlo a un nuevo mausoleo. Tabaré Vázquez envió un proyecto de ley para trasladar los restos de Artigas. Y eso no fue todo: Honduras y El Salvador se peleaban por los restos de Francisco Morazán.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Mientras historiadores y politólogos de la región aseguran que hay que entender el pasado para encarar el futuro, el ex presidente brasileño y sociólogo opinó que muchas veces se requieren mitos cohesivos para forjar la identidad nacional pero eso también puede desviar la atención sobre temas que deberían ser prioritarios.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El Bicentenario no hace más que exacerbar ese fenómeno; los gobiernos han destinado millones a los festejos. Las librerías empiezan a poblarse de títulos referidos al tema y la prensa se ocupa y se ocupará aún más del asunto.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Frente a eso, el autor contó el shock que tuvo apenas aterrizó en el aeropuerto de Singapur. Pasó por un cambio y vio que en los billetes locales la imagen no es la de un prócer, como estamos acostumbrados en América Latina, sino de educación: la imagen de un grupo de estudiantes con libros sobre la mesa escuchando al profesor.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">"Vivimos mirandonos el ombligo" -dice para ilustrar el aislamiento cultural- "mientras que China e India le ponen una alfombra roja a las universidades de Estados Unidos y Europa para que abran sucursales en sus territorios y compitan con las locales, la mayoría de los países latinoamericanos les ponen todo tipo de trabas para que no puedan instalarse y expedir títulos en sus territorios".</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Cuando el autor le preguntó a Bill Gates qué opinaba de que "nuestras universidades son excelentes" y "nuestros científicos triunfan en la NASA", el fundador de Microsoft se rió y le preguntó si lo estaba bromeando. Por más que Gates opina que América Latina tiene grandes posibilidades, cree que lo que le falta es una dosis de humildad para darse cuenta de cuál es la verdadera posición de las universidades comparadas al resto del mundo. Deben dejar de creer que están así de bien, dijo Gates. Y puso como ejemplo a China, donde se están haciendo las cosas muy bien y sin embargo dicen: "En India están haciendo esto y lo otro mucho mejor que nosotros ¡Caramba! Tenemos que hacer lo mismo. Esa tendencia a la humildad, que algún día van a perder, les está ayudando enormemente".</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Las universidades en América Latina son las vacas sagradas, asegura el autor. Los gobiernos las defienden y las encuestas muestran que los latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas educativos. En general, los edificios, que suelen ser antiguos e importantes, tienen peso en el imaginario de las poblaciones encuestadas. Sin embargo, son malas. En los rankings confiables de las universidades en el mundo el primer puesto siempre es para Harvard y entre las 200 primeras solo aparece una de esta región: la UNAM de México, que está en el lugar 190.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Otro factor al que Oppenheimer da mucho peso es que las universidades latinoamericanas están atestadas de estudiantes de carreras humanísticas y muy pocos de ciencias e ingeniería. En India y China privilegian el acceso a las carreras científicas y limitan el acceso a las facultades de humanidades a los alumnos que tienen las mejores notas.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">También echa por tierra la frase tan escuchada de "nuestros científicos triunfan en el exterior", porque entrevistó a altos ejecutivos de empresas de tecnología, y recibió la respuesta de que "la representación latinoamericana dentro de los 800 investigadores del grupo elite es del 1%. Es un grupo muy pequeño y formado la mitad por brasileños y la otra mitad por argentinos".</span></p>
<p><span style="color: #000000;">NO ES SÓLO LA ECONOMÍA. No es que los niños asiáticos sean más inteligentes. Es que estudian más. Tienen muchas menos vacaciones (el año escolar en Japón tiene 243 días, en Uruguay 155). Los niños chinos están formándose entre 12 y 14 horas por día. Los libros de texto de Shanghai se ocupan de Wall Street y de adelantos como el tren bala de Japón. Por otra parte, no repiten de año como suelen hacerlo en Latinoamérica, donde los sectores marginados son reprobados y tarde o temprano abandonan para terminar vendiendo baratijas en las calles. "No es casualidad que en Latinoamérica tengamos la mayor desigualdad del mundo. Cuando la educación no funciona, la desigualdad crece. Los asiáticos entendieron eso muy bien", dijo César Gaviria, ex presidente colombiano y ex secretario general de la OEA. "Es un error creer que todos los problemas de la sociedad se resuelven con crecimiento económico; la pobreza la resuelve la educación", dijo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Oppenheimer cree que en América Latina los gobiernos de derecha apostaron demasiado al crecimiento económico y poco a la educación.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Salvo Colombia y Chile, ningún otro país latinoamericano presenta sus alumnos para exámenes que comparan su nivel con el de otros países. Y no lo hacen porque los resultados son desastrosos: el promedio de los latinoamericanos está entre los peores del mundo. Además, el autor brinda estadísticas que dan vergüenza: 20% de las escuelas de la región no tiene agua potable, el 33% no tiene baños suficientes y el 63% no tiene sala de computación.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">SOCIEDAD DEBE MOVILIZARSE. "Si me preguntas cuál es el país de la región que más ha puesto la casa en orden (en materia de tecnología de la información e innovación) es Chile. Por mucho", dijo Bill Gates. El país transandino tiene varias iniciativas interesantes, algunas como que en la universidad hay cupos (se admiten 600 estudiantes por año en ingeniería, 50 en psicología, 50 en filosofía y 50 en sociología). No tienen estudiantes eternos. Si pasa seis años y no se recibe, no puede permanecer.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">"La educación es demasiado importante para estar en manos de los gobiernos, sean buenos o malos, porque los gobiernos y los políticos están pensando siempre en las elecciones. La inversión en la calidad educativa da frutos en 20 años y eso no sale en la foto… los únicos que pueden cambiar esa mentalidad son los empresarios, las ONG y la prensa", dice Oppenheimer, quien quedó muy impresionado al estudiar una iniciativa llevada adelante con éxito en Brasil.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Viendo que el país se hundía en la corrupción, un grupo de importantes empresarios (incluyendo presidentes de bancos como Itaú, Bradesco y Santander) fundó en San Pablo en 2006 "Todos por la educación". Contrataron un experto de Harvard y decidieron ponerle presión al gobierno. Convencieron a la prensa que debía apoyarlos y así pusieron el tema sobre la mesa. Un año después el gobierno recogió el guante y creó su propio "Compromiso Todos por la Educación", copiándole hasta el nombre. Empezó a implementar medidas concretas. La presión de la sociedad civil dio sus resultados.</span></p>
<h3><span style="color: #000000;">Finlandia: campeones del mundo</span></h3>
<p><span style="color: #000000;">Si hubiera una copa mundial de progreso económico y social, los finlandeses la ganarían", asegura Andrés Oppenheimer. Este país pasó de ser el más pobre del norte de Europa a los primeros lugares en rankings internacionales. Es de los más democráticos, es el menos corrupto, el que tiene mayor número de investigadores científicos per cápita. Sus estudiantes de 15 años obtienen el primer puesto en los exámenes internacionales PISA, en matemáticas. El nivel de vida de los 5.3 millones de finlandeses es envidiable, con 7 semanas de vacaciones al año y una educación excelente y gratuita.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Cuando el autor le preguntó a la presidenta Tarja Halonen cómo hicieron para pasar de ser un país que sólo vendía madera a ser un exportador de alta tecnología la respuesta fue: "El secreto es sencillo y se puede resumir en tres palabras: educación, educación y educación". Para trabajar en un jardín de infantes es obligatorio tener una licenciatura y para enseñar en primer grado, una maestría. La profesión goza de mucho prestigio y ganan más de 3 mil dólares al mes. Un docente universitario, por su lado, gana seis mil euros mensuales.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Oppenheimer visitó una escuela y vio cosas asombrosas: que hay un maestro por cada 12 alumnos. En el aula hay 3 docentes, una de las cuales, cuando un niño no entiende algo, se acerca a él y le ayuda sin interrumpir la clase.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Además, Finlandia busca tener cada vez más clases dictadas en inglés y aumentar la cantidad de profesores extranjeros contratados. "¿Y los aspirantes a profesores finlandeses no ponen el grito en el cielo cuando estas plazas son otorgadas a extranjeros?", es una pregunta pertinente. "Por supuesto", contestó el rector del instituto, "pero si ellos quieren competir por estas plazas, deben obtener una experiencia internacional. La internacionalización eleva el nivel académico".</span></p>
<p><a href="http://www.elpais.com.uy/Suple/DS/10/10/10/sds_520589.asp" target="_blank">VER NOTA</a></p>
</div>
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		<title>¿Aún no lee Basta de Historias?</title>
		<link>http://www.andresoppenheimer.com/2011/06/08/%c2%bfaun-no-lee-basta-de-historias/</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 13:51:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Aún no lee Basta de Historias? Hágalo; debemos construir-nosotros-, el futuro de México Por favor, cómprelo ya y dese uno de los mejores regalos del año en curso y quizás en muchos de los que vendrán: su lectura. Ángel Verdugo - Excelsior - México Recién ha llegado a librerías ¡Basta de Historias! -Colección Debate, Random [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h1><span style="color: #000000;">¿Aún no lee <em>Basta de Historias</em>? Hágalo; debemos construir-nosotros-, el futuro de México</span></h1>
<h2><span style="color: #000000;">Por favor, cómprelo ya y dese uno de los mejores regalos del año en curso y quizás en muchos de los que vendrán: su lectura.</span></h2>
<p>Ángel Verdugo - <em>Excelsior - México</em></p>
<p>Recién ha llegado a librerías ¡Basta de Historias! -Colección Debate, Random House- de Andrés Oppenheimer. Mi opinión de este libro se resume así: Por favor, cómprelo ya y dese uno de los mejores regalos del año en curso y quizás en muchos de los que vendrán: su lectura.</p>
<div>
<p>¿Qué puedo decir de este libro, que no suene a un elogio desmedido? ¿Qué opinión le puedo dar si lo que leerá -si decide hacerlo- lo hará enojar al enterarse de lo que otros han hecho en materia educativa y que aquí, por la incapacidad, pequeñez y mezquindad de nuestra clase política se ve a años luz de distancia? ¿Cómo es posible que después del mal sabor de boca dejado por el coraje entripado que hice, todavía quiero convencerlo de comprar el libro y leerlo?</p>
<p>¿Cómo puedo ser tan negativo, casi torturador, que por encima del coraje que hará al leerlo todavía le suplico que pida a su esposa que también lo lea y si tiene hijos en el bachillerato, les pida hagan lo mismo? ¿Acaso será porque quiero que el coraje que en mi produjo su lectura, también lo sientan usted y los suyos?</p>
<p>Créame, en modo alguno pretendo causarle a usted y los suyos la menor molestia; simplemente quiero -si no estuviere convencido- que se acepte que sí podemos construir un mejor futuro para los nuestros y darles, con una educación de alta calidad, una calidad de vida digna y hacer de México -atrasado y corrompido hasta el tuétano, un mejor país-.</p>
<p>La educación es hoy, instrumento óptimo para construir el futuro que merecemos después de años de sufrir las medidas erróneas y perjudiciales implantadas por los ineptos que nos han gobernado y han sido, para complicar las cosas, corruptos hasta rayar en lo obsceno.</p>
<p>El futuro es el tema central del libro que encarecidamente le recomiendo; lo muestra y demuestra mediante algo que entendemos fácilmente en México y en muchos países porque, durante años hacemos, esfuerzos a veces sobrehumanos para dar a los que vienen, una buena educación para que vivan mejor que nosotros.</p>
<p>El texto nos lleva de la mano para mostrarnos con una sencillez que nos atrapa, lo que países con menos recursos que nosotros han logrado para sus sociedades. Atrévase a leer el libro y no tema ser convencido de lo mal que estamos y de lo mucho que nos falta. Atrévase a dejarse convencer por algo tan sencillo como esto: El pasado, es menos importante que el futuro.</p>
<p>Leer lo que Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Venezuela y Colombia han hecho, es aleccionador porque hay mucho de correcto pero también de lo que no funciona. Más aún, leer las motivaciones que gobierno y sociedad tuvieron en Finlandia, Singapur, India, la República Popular China e Israel, debe servirnos de orientación para aplicar aquí lo bueno que proceda y dejar de hacer lo que no sirve.</p>
<p>Al final, lo más importante del libro, que nos debe estimular para tomar en nuestras manos la construcción de un mejor futuro para los nuestros y para el país, es "ver hacia adelante". De ahí el título: ¡Basta de historias!</p>
<p>¿Por qué no aceptar el reto: comprarlo y leerlo? ¿Qué perdería, además de las horas de lectura? ¿Qué tal si después empieza a ver hacia el futuro, y poco a poco empieza a dejar el pasado donde debe estar? ¿Qué tal si una vez que usted y su esposa lo lean, toman medidas en beneficio de sus hijos en todo lo relacionado con su educación?</p>
<p>Sólo eso pretendo; con una mejor educación, construir el futuro. El libro muestra que es posible.</p>
</div>
<p>2010-09-17</p>
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		<title>¿Más ciencias y menos letras?</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Jun 2011 01:09:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bettina</dc:creator>
				<category><![CDATA[nota acerca de Basta de Historias!]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>El debate por la educación en la Argentina</p>
<p>Santiago Kovadloff para LA NACION</p>
<p>La decadencia argentina lejos está de ser la única fuente inspiradora del libro que Andrés Oppenheimer consagró a lo que bien llama "la obsesión latinoamericana con el pasado". Pero creo que esa decadencia puede haber sido para él especialmente dolorosa, ya que es nuestro compatriota. Lo que sí parece haber impulsado la composición de su obra es el contraste cada vez más acentuado entre naciones de este hemisferio que empiezan a transitar con acierto los caminos del progreso y aquellas que no lo hacen o lo hacen generando contradicciones tan desconcertantes que, en verdad, no se sabe hacia dónde van. Al evaluar su trayectoria, Andrés Oppenheimer no oculta su impaciencia ante ellas, y ya desde el título de su libro, con una exclamación, las incita a no justificarse y a cambiar: <em>¡Basta de historias! </em></p>
<p>Con la agilidad que es usual en él, Marcos Aguinis celebró hace poco en La Nacion la aparición de este libro. Mi propósito hoy es otro. Aun así, no puedo menos que sumarme a quienes se congratulan con Oppenheimer por las oportunas reflexiones reunidas en <em>¡Basta de historias! </em></p>
<p>En el capítulo dedicado a nuestro país, el autor aborda las penurias y miopías de la educación nacional. Interesado en saber si realmente existe en la Argentina una fuerte demanda de programadores de computación, nos dice: "Visité al director del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, Hugo Scolnik. Le pregunté cómo se puede explicar que haya tantos estudiantes de psicología y sociología que tienen grandes posibilidades de no encontrar trabajo, si -tal como me habían dicho el ministro Barañao (de Ciencia y Tecnología) y varios empresarios argentinos- era un secreto a voces que había escasez de programadores de computación, ingenieros y geólogos. Si es así, ¿por qué hay tan pocos jóvenes (600) estudiando ciencias de la computación? Scolnik respondió: «La gente le tiene mucho miedo a lo que son las ciencias exactas, las matemáticas y todo este tipo de cosas. Son más fáciles otras carreras, como literatura, filosofía y abogacía»."</p>
<p>La explicación del profesor Scolnik me sorprendió. La encontré superficial, prejuiciosa y, en esa medida, improcedente. Soy el primero en reconocer que el desarrollo indispensable de la Argentina reclama muchos más egresados en ingeniería industrial, geología y agricultura, por ejemplo, que licenciados y doctores en cualquiera de las llamadas ciencias humanas, políticas o de la información. Como certeramente señala Oppenheimer, el país desborda de graduados en psicología. Tantos son que abultan dramáticamente las ya dilatadas filas de profesionales subempleados o mal ocupados que se disputan poco menos que a dentelladas un mercado laboral cada vez más exiguo, cuando no han renunciado ya a ocupar un lugar en él. Las cifras aportadas por Oppenheimer son abrumadoras. "En la UBA se gradúan por año 1500 psicólogos y apenas 500 ingenieros. A nivel nacional, contadas todas las universidades públicas y privadas del país, la Argentina produce alrededor de 4600 psicólogos (anuales) y apenas 146 licenciados en ciencias del suelo por año. Es un dato aterrador, considerando que el país tienen una gran cantidad de industrias petroleras y mineras que constantemente requieren nuevos geólogos, y con mejor formación de los que están disponibles."</p>
<p>Está claro que el doctor Scolnik comparte con Oppenheimer (y yo, con ambos) el desvelo ante lo que ocurre. Lo que, en cambio, no me explico es que un hombre interiorizado en la realidad educativa del país como el director del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, y dotado de indiscutible talento analítico, argumente tan ligeramente para explicar por qué es tanta la desproporción entre los estudiantes que prefieren las ciencias humanas a las exactas. Afirmar que ello se debe a que las humanidades son más fáciles que las ciencias exactas no sólo implica subestimar la dignidad de los intereses de quienes optan por ellas, sino ignorar la complejidad que entraña su estudio. Una cosa es administrar desde el Estado el número de postulantes a ingresar a una carrera y otra es considerar que ese número tiende a crecer porque el facilismo induce a estudiar derecho en lugar de física o sociología, en vez de ingeniería molecular. El profesor Scolnik confunde lo que no entiende o no le importa, con lo que carece de seriedad y rigor. Su explicación me trajo a la memoria unas líneas de Arthur Schopenhauer. En ellas, el filósofo alemán recuerda la impermeabilidad hacia la literatura "de aquel matemático francés que después de leer la <em>Ifigenia </em>de Racine preguntó, encogiéndose de hombros: <em>Qu'est-ce que cela preuve? </em>" (?¿Y esto qué prueba?')</p>
<p>Cada campo tiene sus exigencias y dificultades específicas, así como sus propios encantos, y requiere, para encararlos, vocación y un don de discernimiento sin los cuales es inútil empeñarse en su estudio. El interés personal no puede ser manipulado como si fuera un factor secundario a la hora de elegir una carrera. La afinidad subjetiva con una disciplina es un hecho determinante si se aspira a entender el interés que algo despierta en alguien. Insisto en subrayarlo: la promoción de las distintas carreras y el ingreso a las diferentes facultades no pueden resultar ajenos a las políticas de Estado. Para ello, los gobiernos deben estar atentos a las necesidades objetivas del país. Pero no por ello se debe despreciar el significado del interés que suscitan aquellas materias cuyo papel en la formación de la conciencia cultural de una nación es decisivo.</p>
<p>Sin mayor desarrollo de la ciencia y la tecnología, la Argentina no terminará de ser una nación moderna. Pero con ciencia y tecnología exclusivamente tampoco lo será, si por modernidad entendemos algo más que el mero eficientismo y la rentabilidad económica.</p>
<p>Una cosa es impulsar un crecimiento competitivo y otra, fortalecer la comprensión de los grandes desafíos espirituales que exigen considerar la eficacia necesaria a la luz de la ética imprescindible. Acaso esta interdependencia entre ética y eficacia sea difícil de lograr, pero sólo si se la busca el hombre puede sostenerse en el campo de la dignidad que infunde valor a la convivencia de cada cual con sus semejantes. La crisis primordial de nuestro tiempo no resulta del subdesarrollo científico y técnico. Florecen ciencia y tecnología donde crece el páramo filosófico y moral y político. Bien lo saben hoy, aunque no terminen de admitirlo, los países objetivamente mejor desarrollados de la Tierra. La desorientación de las llamadas naciones del Primer Mundo se traduce en conflictos económicos y financieros pero es, ante todo, de orden existencial. Su complejidad y los riesgos que conlleva superan ampliamente los aportes que pueden provenir del universo del cálculo. La idolatría del cálculo, justamente, ha contribuido a crear los problemas que él no puede resolver.</p>
<p>Todo ello, claro está, no exime a la Argentina de ninguna de sus obligaciones en lo que atañe a una mejora indispensable de su educación científica y tecnológica. De lo que sí se trata es de no caer en la unilateralidad tecnocrática ni en el triunfalismo que entiende que, en todos los órdenes, puede aplicarse la misma noción de progreso. Subestimaciones de las letras y el derecho como las que efectúa el doctor Scolnik no contribuyen más que a alentar esa vieja y estéril dicotomía entre ciencias "cabales" y disciplinas "fútiles", que desconoce ante todo la riqueza y la versatilidad expresiva de la subjetividad y, lo que es peor, sus más íntimas necesidades. Presumir que el estudio del derecho, la filosofía, la psicología y la literatura convoca más gente porque resulta más fácil que el de las ciencias matemáticas equivale a empobrecer la noción de lo complejo y a desconocer por completo el papel que desempeña el deseo en la elección de sus caminos. Quizá ninguna de estas disciplinas pueda impedir, por lo demás, la estremecedora asimetría entre ética y eficacia que hoy reina en el planeta. Pero todas ellas permiten que esa asimetría no sea olvidada en favor de un pragmatismo tan insensible como peligroso.</p>
<p>© La Nacion</p>
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